15 enero, 2011

Desandar

Ayer me encontré parada en una baldosa llena de significado para mí.
Sin darme cuenta desandé los mismos pasos que hube caminado hace casi nada.
Me frené al darme cuenta de que inconscientemente había cruzado esa calle, mirado esa vidriera, sonreído ante ese graffiti. Me frené.

La hora no era la misma. Ni la situación. Ni la compañía que ayer era nula. Ni siquiera mi apariencia es la misma. Y sin embargo, volié los ojos para arriba, en gesto claro de quien está buscando dilucidar qué siente. Claramente esperaba sentir lo mismo que esa noche -intuyo que por eso hice el ritual de pisarme mis propios pasos de hace unos meses. Y si bien recordé vividamente el sentimiento, ahora estaba solo en mi cabeza, no me recorría el cuerpo ni la piel ni el corazón. Seguí camino. Triste, vacía y con ganas de que hubiera un perchero donde pudiera recuperar ese sentimiento y ponérmelo de nuevo como un saquito viejo.

P.S. Primer entrada. Así, como trompada de loco sin anestesia ni bienvenida.
A los seguidores de Eva, déjoles mis excusas y condolencias es su blog propio: http://eldiariodeevadam.blogspot.com/2011/01/saludo-final.html

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